A nivel de un trabajo interior, NADA ES DIFÍCIL. Quita de tu
vocabulario la palabra “difícil” porque te bloqueará. De la mano de Dios todo
lo podemos superar, Siendo conscientes podremos superar todo. Decir que “es muy
difícil o difícil” es la excusa perfecta para no salir del acomodamiento, de la
flojera interior para no cambiar aquello que te hace daño y hace daño a los
demás, pero, si tienes esa disposición de querer SER -pues tu ser es hermoso
desde el Origen al que pertenece: Dios-, entonces comenzarás un proceso firme,
seguro, estable en donde tus emociones y lo primero que te venga a la mente no
te dominará y comenzarás a vivir en paz y Dios y todos tus dones que ya tienes
comenzarán a guiar tu vida por el camino del amor primero hacia ti y enseguida
a esta creación tan necesitada. Ponte manos a la obra y confía en que Él, Dios
siempre te ayudará.
Hay situaciones complicadas, “difíciles” es decir que son
todo un reto, pero acepta que ya estás equipado, equipada para superar cualquier
cosa que venga en la vida. Ahora dependerá de tu actitud. Dependerá de que tú
quieras levantarte, salir, liberarte, vivir en paz.

Sal de la trampa de poner la
etiqueta de “No puedo, no se puede, es imposible, es muy difícil, es difícil” y
entra en la libertad de decidir de la mano de Dios y comenzar a trabajar en
ello. De ti depende.

Te has puesto a pensar ¿Qué pasa
cuando resistes algo interno o externo? Se complica más, se enreda más. Tu
percepción es la que está viendo “difícil” aquello. ¡¡Eres tú quien interpreta
todo tanto en tu interior como en el exterior!! ¡DESPIERTA A LA SABIDURÍA!

Es verdad que todo puede pasar en un
segundo, pero ¿Cómo te preparas interiormente para cualquier cosa? Se trata de
tomarte de la Mano de Dios y comenzar tu trabajo interior que por cierto cuando
lo haces diario, tu cerebro va haciendo surcos de pensamientos fuertes, llenos
de serenidad aún en medio de la dificultad o reto sin perder el control sobre
ti mismo/a.

Cuando estás calmado hay lucidez.
Calmado no es ser lento sino serenarse, respirar, buscar soluciones sin
permitir que tu mente te sabotee con pensamientos paralizantes y con miedo. No te ancles en eso y empieza a desenredar,
que por algún lado saldrá la solución.
En un incendio habrás de salir al
aire libre para que el humo no te atrape; igualmente con lo interior: Hay
pensamientos que lo arrasan todo quemándote por dentro, por eso habrás de salir
de ahí, poniéndote en las Manos de Dios, en su Agua Fresca de su cuidado y
amor. No permitas que tu mente agrave todo. Se héroe, heroína con Dios sin
agrandar el problema sino afronta, supera, ve la roca y piensa: Voy a escalar,
a pasar como pueda con Dios (aunque de pronto sientas el miedo) y así,
inspirarás a otros, a otras, pues tú no eres los miedos ni esas sombras ni las
inseguridades. Con Dios, eres luz.
La apertura es la única oportunidad
para un verdadero cambio interior. Déjate guiar por su Amor, por su Luz. NO TE
AFERRES A REACCIONAR SIEMPRE IGUAL Y QUE NO TE HA DADO BUEN RESULTADO.

En momentos dolorosos, desde Dios y
la serenidad interior tratarás de no paralizarte. En la vida tenemos arañazos,
pero hemos de seguir adelante con Dios conquistando cada instante sobre todo
nuestro carácter, nuestras emociones con pensamientos grandes al estilo de
Jesús pensando siempre en posibilidades que seguramente aparecerán, vendrán, SI
ACEPTAS entregándote por sobre todo en las Manos de Dios.

En medio de lo que sucede
necesitarás siempre paciencia, y buena voluntad, esa que si tú quieres puedes
ir cultivando en los pequeños detalles en tu vida, día tras día.

¿Sabes? La
meditación no es algo teórico ni una comprensión intelectual, sino hablar de
manera diferente, VER DESDE LA MIRADA DIVINA DE DIOS. No seas generador de
incendios contra ti mismo/a. Deja que tú mismo/a, y Dios te motive.

Cualquier hábito lo puedes cambiar
con paciencia, con tu solidez, paso a paso, sólo necesitas querer. Todos
estamos en la escuela de vida y hay tanto qué aprender, qué transformar, y
también hay tanto qué escribir hasta que no te duela más, pero puedes hacerlo
todo más fácil viéndolo desde la sabiduría, desde la quietud, desde la Luz de
Dios que te llena de calma y solución. ¡¡Ánimo siempre!!

